En la conferencia de Casa Lamm/ La Jornada a la que fui invitado sustenté que uno de los pilares del inmenso poderío de Estados Unidos –que los estrategas chinos llaman “poder hegemónico”, de alrededor de 10 por ciento del PIB global (Ver Bajo la Lupa, 16/1/13)– es apuntalado por el dolarcentrismo unipolar que, asombrosamente, no ha variado mucho como participación de las reservas del cambio de divisas globales, pese a la grave crisis de 2008: dólar (66.5 por ciento), euro (24.4), libra esterlina (3.7), yen (3.6) y otras (1.7 por ciento).