MILÁN, 2 de junio.— Cuando en 2009 Verónica Lario, ex esposa de Silvio Berlusconi, declaró que decidía separarse de él “por dignidad y porque no podía tolerar más un sistema en donde las vírgenes eran entregadas como comida al dragón”, todavía estaba lejos de comprobarse lo que en los últimos meses es cada vez más claro: un sistema de prostitución alrededor de quien fuera cinco veces primer ministro de Italia.
Todo comenzó por un incidente la noche del 27 de mayo de 2010 cuando Karima El Mahroug, alias Ruby Robacorazones, fue detenida en la comandancia de Milán acusada de haber robado tres mil euros, y defendida en primera persona por Berlusconi, quien argumentó que lo hacía porque se trataba de la sobrina del ex presidente egipcio Hosni Mubarak.
En aquella ocasión, Berlusconi ordenó a su ex dentista y ex asesora regional Nicole Minetti, ir por la muchachita que en ese entonces tenía sólo 16 años. Desde entonces las investigaciones sobre el caso no han parado y Berlusconi quedó como imputado en uno de los casos más vergonzosos de la política italiana, pues fue acusado de corrupción de menores.
Tres años después de intensas investigaciones y decenas de interrogatorios, el viernes pasado la Procuraduría de Milán solicitó la condena a siete años de prisión para tres de los “amigos” de Berlusconi: el ex presentador de noticias Emilio Fede; el representante artístico Lele Mora y Nicole Minetti, imputados por inducción y favorecimiento a la prostitución en el caso Ruby, además de que solicitó 35 mil euros de multa para cada uno y la prohibición “perpetua” para poder trabajar en oficinas públicas, escuelas y servicios que tengan que ver con menores de edad.
De acuerdo con Antonio Sangermano, uno de los jueces que sigue el caso desde mayo de 2010, el papel de Fede y Mora era de “catadores” de chicas, es decir, “probaban” a las mujeres que se invitaban a las fiestas para saber si al político y empresario le agradarían. Eran ellos quienes decidían si las mujeres contaban con las características físicas idóneas, si soportarían la situación, en fin, si se prestarían a los juegos del Bunga Bunga.
“Nuestros imputados sabían que Karima El Mahroug era menor de edad. Así Emilio Fede llevó a Ruby a Arcore (una de las residencias de Berlusconi) y desde ese momento Mora comienza a hacerse cargo de la muchacha, a quien sigue y protege”, declaró Sangermano, quien dio por hecho que en las intervenciones telefónicas de Ruby salen a relucir diversos encuentros sexuales con Berlusconi, aunque ambos lo han negado todo el tiempo.
Sobre el papel de Minetti, el fiscal detalló que la ex consejera regional no sólo tenía el papel de “reclutar” a jovencitas, sino que participaba activamente en las noches de Arcore cumpliendo con actos sexuales retribuidos. “Pero hay que recordar que aquí Berlusconi es la persona a favor de la cual viene construido el sistema”.
Así el famoso Bunga Bunga, como se han identificado las fiestas organizadas por el ex premier, para los acusadores son la expresión de un sistema de prostitución organizado para darle placer a una persona: Silvio Berlusconi, pero que pudieron funcionar gracias a las intermediaciones de Fede, Minetti y Mora, quienes estaban a cargo de un sistema complejo donde reclutaban y remuneraban a un grupo de jóvenes mujeres dedicado a los actos sexuales con Berlusconi, pagadas directamente por Minetti y donde por supuesto llegó a participar Ruby, de quien las otras estaban celosas porque ella recibía más dinero.
De esta manera, los jueces de Milán reafirmaron lo que hace unos días ya habían adelantado: Silvio Berlusconi mantenía todo un “sistema de prostitución” en su residencia de Arcore, a donde asistía también Ruby Robacorazones a quien, junto con decenas de testigos, le comenzó a pagar remuneraciones de 2,500 euros mensuales.
“Ni cenas elegantes, ni espectáculos burlesque, sino todo un sistema prostitutivo donde Ruby era parte de éste, donde no se puede dejar de subrayar la anomalía en que el imputado ha comenzado a remunerar a los testigos a su cargo con 2,500 euros mensuales”.
“En el caso Ruby, la ley fue violada y la dignidad de una menor de edad también fue violada”, dijo Sangermano.
Berlusconi, quien está acusado por el delito de concusión y prostitución de menores, sigue negando los hechos y el viernes declaró que “ la fantasía de los jueces no tiene fronteras... estamos ya en la patología jurídica”.
El juicio no ha acabado.