Sunday, 21 April 2013

México en el XIX-XX

La semana pasada hablamos en este espacio de la importancia que para el desarrollo de nuestro país tiene la aprobación de las reformas estructurales. Sin duda, como un primer paso constituye un avance necesario y trascendente, sin embargo, el sexenio no se puede limitar a ello.
No hay que perder de vista que al menos en los casos de las reformas fiscal y energética se trata de procesos que los países desarrollados llevaron a cabo en el siglo XX e incluso en el XIX, y que por sí solos no bastan hoy para alcanzar un acelerado desarrollo socioeconómico. Para lograrlo, México requiere con urgencia ingresar a una economía basada en el conocimiento.
Me explico: los profundos cambios económicos que se han dado en la forma de generar valor agregado en los últimos años han puesto en claro que es el conocimiento aplicado a la producción el elemento central para aumentar la productividad, la competitividad y el ingreso de un país.
Es decir, estamos hablando de una economía donde la creación de riqueza se sustenta en el uso de las ideas más que en las habilidades físicas, así como en la aplicación de la tecnología más que en la transformación de materias primas o mano de obra barata.
No es casualidad que Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, se encuentre impulsando la reforma migratoria, en aras no de velar por los intereses de los indocumentados sino de que las personas con más talento y conocimiento se queden en Estados Unidos y Silicon Valley no pierda su liderazgo.
Y es que para los países desarrollados el conocimiento y la información se han convertido en el eje central de sus economías; por ello, la propician mediante incentivos destinados hacia la ciencia, la tecnología, la investigación y el desarrollo, así como a través del incremento sustancial del gasto educativo.
Este no es el caso de México, nación que en esas materias tiene un atraso de por lo menos 30 años. Sólo como ejemplo, mientras Corea del Sur se dio a la tarea de incrementar año con año la inversión en ciencia y tecnología hasta llegar en 2012 a una proporción de 5% del PIB, en nuestro país, en los últimos seis años la inversión en esos rubros registró un promedio de apenas 0.43% anual.
Por otra parte, la recién aprobada reforma educativa tiene más bien un carácter político y deja al margen el tema del conocimiento.
En esta coyuntura, tal parece que la única política pública en materia de tecnología se limita a la entrega de computadoras a personas que en ocasiones no saben escribir ni una oración o que de plano desconocen el lenguaje global.
Asimismo, en materia de innovación en los últimos cinco años nuestro país descendió 42 puestos. De 141 países, México se encuentra en el lugar 79, por debajo de naciones como Chile (39), Brasil (59), Colombia (65) e incluso de Perú (70) y Guyana (77).
Las consecuencias de carecer de una política de Estado que reconozca el rol que la tecnología y el conocimiento tienen hoy en el crecimiento económico son graves y diversas.
De entrada, si se les coloca en el contexto internacional, vemos que México está dentro de las 14 economías más importantes del mundo, y su producción de riqueza es similar a la de países mejor posicionados, pero si se considera el PIB per cápita, el país ocupa el sitio 57.
Asimismo, la situación de la balanza tecnológica es desastrosa, pues compramos 20 veces más de lo que vendemos y consumimos tecnología de punta a precios muy elevados.
Una sola muestra del valor intrínseco que tiene el conocimiento: A Apple le cuesta  207 dólares fabricar cada iPhone 5, lo vende en 649 dólares, por lo que su ganancia es de 442 dólares por cada aparato.
De frente a esta realidad México no puede continuar desatendiendo su sistema científico-tecnológico y de innovación, indispensable para incrementar los niveles de competitividad e ingresar de lleno a una economía basada en el conocimiento que catapulte el desarrollo socioeconómico. Sólo así nuestro país podrá encarar los grandes retos del siglo XXI.
Y, por caridad, ya no festejemos que desde hace unos meses el costo de la mano de obra mexicana es 20% inferior a la china.
                *Periodista y autor de libros.
                Premio Nacional de Periodismo.

                Twitter: @RogelioCardenas