Sunday, 21 April 2013

Transformación de la salud en México (II)

SALUD. Nuestro país tiene una larga experiencia en la organización de servicios de salud. Esto es cierto tanto para el caso de los servicios personales como para aquellos de orden colectivo, pero también para los públicos, los privados o los correspondientes al sector social. El mayor desarrollo de los servicios se ha dado en el sector público, que cuenta con una amplia infraestructura y varios miles de trabajadores responsables de los programas de salud pública y los de atención individual. Existe una gran segmentación de las instituciones prestadoras de servicio y por lo tanto a la población a la que están dirigidos sus esfuerzos. Como es bien sabido, las principales instituciones son: la Secretaría de Salud y los Servicios Estatales de Salud, el IMSS y el ISSSTE. Pero existen otras de tipo federal como es el caso de los servicios de las Secretaria de la Defensa Nacional y de la Secretaría de Marina o el servicio de Pemex, así como otras de tipo estatal o municipal, además de aquellas del sector social, señaladamente la Cruz Roja Mexicana con servicios primordialmente destinados a la atención de las urgencias. Esta estructuración segmentada hacen muy ineficiente el sistema, ya que existen distintos niveles de organización, aparatos burocráticos y administrativos duplicados e hipertrofiados y, obviamente, una enorme dificultad para establecer la coordinación que se requiere. Consecuencia inmediata de esto es que no existe todavía cobertura universal ni siquiera en el caso de los servicios esenciales y menos en los de hospitalización que, por otra parte, en ocasiones se mantienen subutilizados. A esto hay que añadir que existen casos en que alguien tiene derecho a los servicios de dos o tres instituciones y que además se utiliza los destinados a la población abierta.
Os añado que de este panorama emerge el tema crucial de la portabilidad ciudadana y el derecho a la salud, así como la falta de precisión constitucional que este derecho tiene cuando se busca concretarlo como un derecho de todos; es decir, efectivamente ciudadano y universal y con firmes propósitos de redistribución y equidad. El sistema tal y como ha evolucionado hasta el presente, ha impedido que esta circunstancia de universalidad y equidad se atisbe como una realidad, aunque sea de manera progresiva. Ha confundido la discusión central que debería ser la referente precisamente a los caminos para hacer operativa dicha universalidad. Por lo que respecta a la atención médica proporcionada por los servicios privados de salud, recordemos que con frecuencia se trata sólo de atención curativa de tipo episódico; esto es, sin continuidad.
Os cometo que en el sector privado también se dan importantes deficiencias entre las que sobresalen la enorme heterogeneidad en la calidad, sus costos, la baja cobertura que se alcanza y la tendencia creciente al modelo conocido como “medicina administrada”, el cual genera una distorsión de la relación médico-paciente con un predominio de los factores financieros y administrativos por encima de los de orden médico. Hay que agregar que hoy se dan la mano servicios de alta calidad, numerosos “gastos catastróficos” y un creciente uso de la medicina privada por parte de todos los sectores sociales. La automedicación y la dependencia de servicios no regulados y sin calidad redunda en el mayor empobrecimiento de los pobres (válganos la redundancia) que no tienen acceso a la seguridad social.
TRES APOSTILLAS. Si bien es cierto que la mitad del gasto que en salud se efectúa en el país se origina en el sector privado, esto no corresponde con la fuerza de trabajo ni con la infraestructura disponible, ni con el número de servicios que presta. Por cada cuatro médicos y enfermeras que se dispone en el sector público, existe uno en el privado. El número de egresos hospitalarios del sector privado asciende a menos de 40% del notificado en el sector público, en tanto que las cirugías únicamente representan 28 por ciento. La dimensión del sistema público de atención a la salud salta al recordar que en las instituciones laboran 141 mil 865 médicos y 193 mil 770 enfermeras, es decir, más 330 mil de ellos. Estos profesionales de la salud se distribuyen en miles de centros de trabajo en todas las entidades del país. Para la aplicación de los programas sanitarios se cuenta, así mismo, con cerca de 20 mil unidades de salud; 18 mil 664 destinadas a la consulta externa y mil 150 para la hospitalización de pacientes. SALUD Y SALUDOS.